En ese momento, se acercó una chica nueva, que parecía un poco perdida. Natalia y Dulce intercambiaron una mirada curiosa.
—Muy bien, gracias. La pasé genial en la playa. ¿Y tú? —respondió Natalia.
—Estuvo bien. Me fui de vacaciones con mis abuelos a la montaña. ¿Sabes qué es lo peor de regresar a la escuela? —dijo Dulce con una mueca.
—Tener que despertar temprano de nuevo. Me acostumbré a dormir hasta tarde en verano —dijo Dulce riendo.